Esp | Eng         Info         Mail     

Piel de terciopelo rojo, 2012.


Todo empieza igual que termina, con un viejo sofá de terciopelo rojo. Al retratar el cuerpo desnudo, queremos obtener una fotografía cruda, íntima, sincera. Todo es ficticio y a la vez real. Ficticio porque existe una representación. Real porqué está sucediendo.

En el momento en que el fotógrafo aparece en el espacio a fotografiar, ya está condicionando la escena y a quienes allí están. Automaticamente se convierten todos en actores aunque no lo pretendan.

Solo se es espectador pasado el tiempo, observando el trabajo desde la distancia, cuando el momento fotografiado ha sucedido.

Piel de terciopelo rojo es un proyecto representado como parte de un acto real. Fotografiar.